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Qué hacer cuando ya lo intentaste tantas veces y no lo lográs
Ya lo intenté tantas veces: empecé y abandoné mi propio proyecto de acompañar a otras personas como su coach, no una vez, sino varias a lo largo de seis años. Todo arrancó en 2020, cuando descubrí el desarrollo personal y sentí algo que no puedo explicar del todo: una mezcla de gratitud y responsabilidad. Alguien se había tomado el trabajo de compartirlo conmigo, y a mí me había cambiado la vida entera. Sentí que me tocaba ser ese mismo canal para alguien más. Así que arranqué: un blog, después Pinterest, después Instagram. Nunca fue la misma excusa para dejarlo La primera vez que lo dejé fue en 2021. Sentía que…
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Quiero tomar decisiones pero me paralizo
Elegir mal te puede costar caro: tiempo, energía, la sensación de haber perdido el rumbo otra vez. Por eso, cuando tenés dos o tres caminos igual de válidos delante, a veces es más fácil no elegir ninguno. A mí me pasó con algo bien concreto: cuando me certifiqué en Coaching Ontológico, tenía un montón de herramientas y ninguna preferencia clara sobre a quién acompañar. Pasé casi dos años, hasta 2024, sin poder decidir a qué rama del coaching dedicarme ni a qué público hablarle. Mirar afuera para no equivocarme Cada estrategia de marketing, cada mentor, decía lo mismo: tenés que elegir un público específico y resolver un dolor puntual. Me…
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No sé si tengo lo que hace falta
Hace unos años, cuando todavía estaba en mi empleo anterior en Argentina, tenía un líder que en cada devolución me decía lo mismo: que tenía que exponerme más, mostrar mi trabajo, defender las mejoras que yo misma había hecho, relacionarme con otros líderes. Yo tomaba nota, pero sentía que ya había llegado a mi límite: no veía cómo iba a mejorar algo que no se me daba natural. La imagen que tenía de mí No era que me faltara voluntad. Era que no me imaginaba mejorando en algo así. Hablar en público, dar una presentación, defender una idea delante de otros líderes: sentía que ese era mi límite, que ya…
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Veo a otras personas avanzar, y yo no
Siento que voy atrás en el juego de la vida: esa sensación no aparecía en un solo momento, sino todos los días, año tras año. Un año más sin poder comprarme nada. Otro año sin poder desenvolverme con fluidez cuando venían personas de Estados Unidos a la oficina. Y todavía sin estar ni cerca de recibirme. Comparándome con la línea de tiempo de todos En el trabajo, la comparación era constante. La gran mayoría de mis colegas tenía muchísima facilidad para hablar en inglés —yo lo había estudiado desde chica y aun así no tenía esa misma fluidez. Varios ya estaban recibidos, y varios habían encontrado la forma de comprar…
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Ya probé de todo y nada cambia
Ya probé de todo y nada cambia: esa fue la sensación exacta a fines de 2025, con dos certificaciones en coaching ontológico, una gran cantidad de libros de desarrollo personal leídos —algunos más de una vez— y programas completos de marketing digital y de asistencia virtual encima. Y seguía exactamente en el mismo lugar. Probar de todo, sin saber para qué Cuando sentí ganas de hacer algo más con mi vida, empecé por lo que ya sabía hacer: crear contenido en redes, basado en los libros de mentalidad y desarrollo personal que iba leyendo. Funcionaba —empezó a llegarme gente pidiendo algún tipo de servicio. Pero yo no me sentía capaz…
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Quiero más, pero no es fácil
Quiero más, pero no es fácil: esa fue la sensación exacta el día que Canadá cambió las reglas. Había pasado dos años juntando puntos para la residencia permanente —inglés certificado, título universitario, fondos, carta de referencia laboral. Entré a la página oficial a confirmar que ya calificaba, sentada en la cocina de mi departamento de 35 metros cuadrados, y ya no alcanzaba. Hacer todo bien no siempre alcanza Mi primera sensación fue desconcierto. Revisé el formulario pensando que me había equivocado en algo. No era un error mío: había subido el puntaje mínimo, y pedían más en varios aspectos (francés, un perfil tan fuerte como el mío también para mi…
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No sé qué van a pensar, pero lo voy a hacer igual
El miedo al qué dirán no tiene una sola forma de manejarse. En 2018 decidí irme del país, y recién en 2022 —cuatro años después— se lo pude contar a mi familia. Esa vez pude protegerme en silencio. Otras veces no tuve esa opción, y tuve que sostenerme expuesta igual. De las dos aprendí algo que hoy uso para no dejar que la opinión de nadie pese más de lo que merece. El miedo no era fracasar Cuando decidí migrar, no dudaba de que el plan fuera a funcionar. Sabía que lo iba a conseguir, tarde o temprano. Lo que me daba miedo era otra cosa: que alguien con una…
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Sé lo que tengo que hacer, pero no lo hago
Desde el 2013 sabía exactamente qué tenía que hacer. Y aun así, tardé siete años en hacerlo. Tres abandonos y una advertencia Estaba en una carrera universitaria de sistemas —corta, la más corta que existía en mi universidad relacionada con IT, más corta que una ingeniería—. La había avanzado bastante. Y sabía que terminarla me iba a posicionar mejor en el mercado: en IT se espera que estés recibida, que tengas al menos un idioma más. En mi caso el inglés siempre lo cuidé. La universidad, no tanto. La abandoné tres veces. La tercera era el máximo permitido antes de que te echen. Las razones que me daba (y que…
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Me pesa la rutina (y no es por dormir poco)
Entre los 26 y los 29 años, viví un cansancio que no se iba ni con vacaciones. Trabajaba en sistemas en Argentina, como analista. Y por fuera, todo estaba en orden: sueldo estable, un trabajo que me mantenía entretenida, un camino que “tenía sentido” seguir, pero por dentro, algo pesaba distinto. Ganar más para vivir menos Quería viajar más. Pero viajar más costaba dinero, y para ganar más dinero necesitaba ascender: más estudio, más responsabilidad, más horas atada a la oficina. Menos tiempo para disfrutar de lo que ese dinero, en teoría, iba a comprarme. Me hacía la misma pregunta una y otra vez: ¿para qué quiero ganar más, si…
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Tengo mil ideas y cero foco
Hay una etapa muy particular en los procesos de reinvención, tal vez te sea familiar, es la de: ya no no me siento tan perdido/a… pero tampoco avanzo. Tenés muchas ideas, pero ninguna parece despegar del todo. Cambiar de trabajo, empezar algo propio, estudiar otra carrera, mudarte, retomar un proyecto que dejaste hace años. Cada opción parece viable, atractiva, posible, y cada camino parece tener potencial si lo hacés “bien”. Entonces empezás varias cosas a la vez. Investigás, planeás, te entusiasmás, te llenás de información y tareas. Incluso podés pensar que, si no explorás varias cosas al mismo tiempo, podrías estar perdiendo oportunidades, porque elegir solo una se siente como…