Veo a otras personas avanzar, y yo no
Siento que voy atrás en el juego de la vida: esa sensación no aparecía en un solo momento, sino todos los días, año tras año. Un año más sin poder comprarme nada. Otro año sin poder desenvolverme con fluidez cuando venían personas de Estados Unidos a la oficina. Y todavía sin estar ni cerca de recibirme.
Comparándome con la línea de tiempo de todos
En el trabajo, la comparación era constante. La gran mayoría de mis colegas tenía muchísima facilidad para hablar en inglés —yo lo había estudiado desde chica y aun así no tenía esa misma fluidez.
Varios ya estaban recibidos, y varios habían encontrado la forma de comprar su primer departamento o casa, a pesar de las dificultades del país: algunos ya estaban pagando un inmueble desde el pozo, otros habían conseguido una buena tasa de préstamo. Sentía que estaba ahí, sin ser igual de suficiente que la mayoría.
La culpa por decisiones que no tomé
Ahí apareció la culpa. ¿Por qué no terminé la carrera antes de dejarla tantos años en pausa? ¿Por qué prioricé viajar en vez de ahorrar drástico desde el principio?
Nunca me había capacitado en finanzas para tomar mejores decisiones, ni aproveché las tasas fijas que existían en su momento.Creía que, por mis malas decisiones del pasado, no estaba donde debería.

Los tiempos son perfectos a su manera
En esa misma época empecé a trabajar con una persona con la que aprendí distintas habilidades y ejercicios que me ayudaron a salir de donde estaba emocionalmente (estancada y perdida).
Ahí entendí algo que lo cambió todo para mí: no encontrar una solución no significa que no exista.
Ella me dio la tranquilidad de que lo que yo quería estaba llegando, solo que no tenía que cerrarme a que fuera como y cuando yo lo imaginaba. Hay una infinidad de formas de tener la vida que uno desea, y hace falta estar abierta a recibirla en más de una.
¿Comparado con qué, exactamente?
La próxima vez que sientas que vas atrás de alguien, hacé una pausa antes de creerlo del todo. Muchas veces nos comparamos con estándares que no aplican a nuestro caso: la habilidad de alguien con muchos más años de experiencia, el resultado de alguien que empezó antes o sostuvo el esfuerzo mucho más tiempo que nosotros.
Preguntate:
- ¿Con qué o quiénes te estás comparando?
- ¿En qué circunstancias están ambos?
- ¿Esa persona arrancó con el mismo punto de partida?
- ¿Cómo podés saberlo realmente?
- ¿Quién dice que ese debe ser el ritmo que todos tienen que seguir para tener éxito?
Esa comparación que te está doliendo, ¿es realmente justa con vos?
Esa comparación que fácilmente puede atentar contra tu confianza es una interpretación que vale la pena desafiar.
Si esa comparación te sigue pesando y querés desarmarla con ayuda, tenemos una primera conversación de 30 minutos sin costo: conversamos sobre lo que estás atravesando y te cuento cómo podríamos trabajarlo juntos.
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