Qué hacer cuando ya lo intentaste tantas veces y no lo lográs
Ya lo intenté tantas veces: empecé y abandoné mi propio proyecto de acompañar a otras personas como su coach, no una vez, sino varias a lo largo de seis años.
Todo arrancó en 2020, cuando descubrí el desarrollo personal y sentí algo que no puedo explicar del todo: una mezcla de gratitud y responsabilidad. Alguien se había tomado el trabajo de compartirlo conmigo, y a mí me había cambiado la vida entera. Sentí que me tocaba ser ese mismo canal para alguien más.
Así que arranqué: un blog, después Pinterest, después Instagram.

Nunca fue la misma excusa para dejarlo
La primera vez que lo dejé fue en 2021. Sentía que me faltaba formación, así que hice mi certificación y todo quedó en pausa.
Después llegó la migración. Empecé el college, y me convencí de que el problema era el tiempo: que no me alcanzaba para ser estudiante internacional, tener un trabajo y sostener un proyecto propio a la vez. Pero en realidad no era eso. Era que no me animaba a sostener las dos cosas al mismo tiempo.
Lo retomé en el verano, que tenía tres meses de vacaciones, y en cuanto empezaron las clases, lo volví a soltar.
En 2024 quise volver, pero entre el estrés migratorio y la búsqueda de un trabajo full time, no pasó. La prioridad era quedarme en Canadá, y el proyecto volvió a esperar.
En 2025 lo pensé de nuevo, pero sentía que había pasado tanto tiempo sin ejercer que ya no me sentía capaz. Hice una maestría en su lugar, y quedó pausado una vez más.
Podía cambiar mil veces el plan: la formación, el enfoque, el ritmo. No importaba cuál fuera la excusa. Mi mente siempre iba a encontrar una nueva mentira razonable para convencerme de que no era el momento, que no estaba lista, que no era prioridad. El problema nunca fue el momento o la situación que atravesaba. Era lo que pasaba puertas para adentro.
Y en 2026, ya cansada de postergarlo, por fin lo retomé.

Lo que nadie veía que estaba pasando por dentro
Lo que cambió esta vez no fue un evento puntual, ni una epifanía de un día para el otro. Fue todo lo que se había ido acumulando en silencio mientras el proyecto estaba en pausa.
Trabajé mi mentalidad a fondo en la maestría. Seguí formándome con mi mentora de España. Sigo acompañada, hasta el día de hoy, por mi mentora Tati Arias.
Y en 2025 trabajé intensamente con Maite Issa, que me ayudó a soltar creencias sobre mí misma que ni siquiera sabía que tenía, y a entender miedos míos que hasta ese momento me eran invisibles. Nada de ese trabajo se veía desde afuera. Pero fue exactamente lo que me permitió, esta vez sí, lanzarme y dedicarme a mi nueva profesión, aunque sea de manera imperfecta pero constante.
Si vos también sentís que empezás cosas y las abandonás una y otra vez, sin llegar nunca a sostenerlas del todo, te invito a que mires con más cuidado qué fue lo que realmente pasó cada vez que las dejaste.
Tal vez es que hay algo más internamente que te impide salir de donde estás e ir hacia donde querés.
Haber empezado y frenado más de una vez no significa que eso no sea lo tuyo. Significa que hasta ahora aún estás descubriendo en quién te tenés que convertir para hacerlo funcionar y que prospere en el tiempo.
Y si sentís que ya diste muchas vueltas alrededor de lo mismo y te gustaría tener a alguien al lado esta vez, tenemos una primera conversación de 30 minutos sin costo: conversamos sobre lo que estás atravesando y te cuento cómo podríamos trabajarlo juntos.
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